miércoles, 29 de enero de 2014

Definiendo los juegos de rol (y III)


Anteriormente habíamos llegado a la conclusión de que los juegos de rol son aquellos donde los participantes interpretan personajes en un entorno imaginado. Pero esto no ocurre de cualquier forma, sino con una características concretas:

El entorno imaginado es imprescindible:
El juego transcurre necesariamente en la imaginación de los participantes y en ningún otro sitio. Podemos ayudarnos con esbozos en un papel, miniaturas, incluso mapas. Es más común y comprensible usar estos elementos de apoyo en situaciones de combate (para no perdernos y que todos tengamos claro dónde está cada cual), pero no dejan de ser eso: elementos de apoyo. Podríamos jugar sin ninguna de esas muletas, de hecho. Sería más o menos lioso en según qué situaciones, pero podríamos. Lo que no podemos es jugar a rol sin imaginarnos el juego.

El entorno imaginado es compartido:
Todos los participantes imaginan lo mismo en todo momento. O, al menos, parecido. Todos están siendo partícipes de la misma historia. No podríamos jugar si cada participante viviese una fantasía distinta, sino que el juego transcurre por necesidad en una misma ficción compartida.

El entorno imaginado es consensuado:
No solo compartimos esa ficción, sino que la modificamos a cada paso que damos en ella y hacemos partícipes al resto de jugadores de esos cambios. Esto ocurre de forma tácita hasta que alguien dice "un momento, no estoy convencido de que eso ocurra". Y en ese momento pueden ocurrir dos cosas: a) que acordemos de palabra el resultado o b) deleguemos esta decisión en un reglamento previamente aceptado. Tanto de una forma como de otra, habremos alterado nuestro entorno imaginado de forma satisfactoria para todos.

Por tanto, y para terminar esta definición, voy a inspirarme en las palabras de Joaquím Ball-llosera, editor de Maqui Edicions, que daba su propia definición como respuesta a este artículo de Tirano. Mi propuesta final es la siguiente:
Juegos de rol:
Actividades lúdicas en las que los participantes interpretan uno o más personajes en un entorno imaginado necesario, compartido y consensuado a través de una serie de normas tácitas o explícitas.
Y luego, claro está, a partir de esta definición iríamos desarrollando toooodo lo demás. A ver qué os parece.