miércoles, 15 de enero de 2014

Player vs. Player


Desconozco si es algo común a otras culturas occidentales o es que es algo inherente a la española, pero aquí somos mucho del o todo o nada, del blanco o negro, eso tan típico y extendido de pensar en términos absolutos, antagónicos y excluyentes. Para que me entendáis, una prueba muy simple: si eres del Barça es obvio que tu enemigo natural es el Madrid, y viceversa. Porque es obvio que si te gusta uno no puede gustarte el otro, ¿verdad?

- Enemigos no, hombre, es una sana rivalidad...

Ya, ya, daros una vuelta por una zona de bares después de un Barça-Madrid y me lo contáis. De todas formas he querido poner un ejemplo deportivo porque me resulta mucho menos polémico que otros (como la política), pero el caso es que esa actitud parece estar enterrada profundamente en nuestro ADN cultural: si estás con nosotros estás contra ellos.
Una particularidad de esta conducta es que juzgamos a nuestras filias precisamente en la mediada en la que denostamos nuestras autoproclamadas fobias, o lo que es lo mismo: si lo mío es bueno, lo tuyo por narices tiene que ser peor. Porque si fuera al menos igual de bueno, entonces lo mío no sería bueno en comparación con lo tuyo. Pocas cosas hay más españolas que el creerse mejor que el vecino. Y si no hay enemigo nos lo inventamos, porque con algo hay que compararse.

Y en el rol, más de lo mismo. Creamos bandos artificiales y falsas polémicas entre ellos solo por esa actitud tan patria nuestra, no vaya a ser que al vecino le de por pensar que es mejor que nosotros. Yo lo empecé a vivir en los 90, cuando los dos grandes del rol eran AD&D y Vampiro. Si disfrutabas de uno, por lo visto no podías hacer lo propio con el otro. Los góticos veían a los dungeoneros como cromañones que solo sabían tirar dados sin ton ni son y matar cosas, mientras que los dungeoneros veían a los góticos como actores frustrados tristes y depresivos. 

Hoy día no es mejor, al contrario: ahora tenemos nuevas trincheras tras las que lanzar nuestro prejuicio al oponente: juegos tradicionales contra juegos indies (entendiendo "indie" cada cual a su manera, al parecer). En fin.